Pablo Ramos: "La única manera de escribir es hacerlo como puedas"

El escritor argentino publicó En cinco minutos levántate María, que completa la trilogía iniciada con El orígen de la tristeza y La ley de la ferocidad. Su vocación literaria y su relación con el fútbol.

Pocas veces se encuentran textos que, de tan duros, se meten dentro de uno hasta conseguir cambiar nuestra visión de las cosas. Sin embargo, el escritor argentino Pablo Ramos se esgrime como un especialista en esa transformación de lectores. Con En cinco minutos levántate María, recientemente publicado por Alfaguara, el autor finaliza una trilogía que había empezado (como su título lo anticipa) con El origen de la tristeza y continuado en La ley de la ferocidad.

Ramos respira literatura y se nota: las paredes de su casa de La Paternal están colmadas de libros. Es un lugar grande, en la que por todos lados se nota la huella de ese padre que inspiró La ley… y muchos de sus otros relatos. Esa construcción fue remodelada por ese hombre al que, cuenta el escritor, pudo terminar de encontrar recién cuando le puso el punto final a la novela. En esa base de operaciones, brinda talleres literarios y escribe cuando y cómo puede.

- Se publicó En cinco minutos levántate María, que tiene que ver con tu mamá. ¿Leyó ella el libro?
- Sí, es muy lectora. Está muy contenta con la novela. Le gustó.

- Así llegás al final de un trilogía que tuvo su punto máximo en La ley de la ferocidad.
- Con La ley de la ferocidad terminé reventado; dejé de dar clases, tenía un autito divino que lo vendí a un gitano para seguir escribiendo, escribiendo sin parar, engordé 12 kilos. Me costó mucho terminar esa novela, pero la terminé.

- Pudiste sacarte mucho de adentro. ¿Te considerás un afortunado?
- Siempre me sentí un afortunado. Nunca hice algo que no me gustara. Tuve una empresa porque quise, tuve un comercio porque quise, estuve en la calle porque quise. Yo sabía cuando empecé a dedicarme a la literatura que era difícil: tenía 33 años y me decían que ya estaba grande, pero nunca tuve miedo. Roberto Arlt decía que si te querés hacer una idea aproximada de lo que es la vida, tenés que vivir. Así que yo, sencillamente, encaro y hago, no pienso en si me puede ir bien o mal porque para mí, que me vaya mal en algo que quiero escribir es que no lo escriba, no que no lo publique. Creo que esa motivación es una especie de garantía, porque yo no era nadie y con el boca en boca se agotaron como 15 mil ejemplares de La ley....

- Llegaste a mucha gente sin marketing. ¿Por qué?
- Hoy todo el mundo cree que lo importante es el marketing, pero lo que importa es escribir historias potentes que le lleguen a la gente. Es tan sencillo como eso. Lo que más vale es la recomendación, así se forma un caudal de lectores sólidos que esperan de vos que les des todo.

- ¿Y qué es dar todo como escritor?
- Dar todo es cuando cada idea desarrollada, cada párrafo, me deja la sensación de que no puedo seguir escribiendo más. Uno se va a dormir asustado porque no quedó nada y se pregunta: "¿Y mañana qué?". Pero al otro día te levantás y estás cargado de nuevo. La idea es agotar esa batería espiritual todos los días. Corregir un texto no es cambiar comas, es ir a buscar más en lo que dijiste…

- ¿Tenés algún método para escribir?
- Yo esquivo mucho escribir, pero no es un mal consejo sentarse a hacerlo aún cuando uno no tiene ganas. Lo interesante de la inspiración es que te agarre cuando estás escribiendo. Creo que hay una sola manera de escribir: se escribe como se puede. El que te dice que se levanta a la madrugada, bueno, esa es su forma de hacerlo. "Escribir todos los días un poco, sin esperanzarse, pero sin desesperarse", decía Raymond Carver. Hoy escribí, mañana se verá.

RAMOS Y EL FÚTBOL. Pablo es fanático del fútbol y, especialmente, de Arsenal, a quien siguió hasta México cuando disputó la final de la Sudamericana . "Jugué en Arsenal, me crié en ese club. También soy simpatizante de Independiente, porque mi viejo me llevaba a verlo cuando era local. Mi hermano es el encargado de la cancha de Arsenal ahora. Me crié con Julito Grondona, que es muy amigo mío", resume.

- ¿Qué fue lo peor que te pasó en una cancha?
- ¡Tantas cosas! Te cuento una: cuando ascendimos con Alvarado, en Mar del Plata, éramos 500 hinchas de Arsenal contra 25 mil. La pasamos mal. Y cuando salí vi que me incendiaban un Fiat 1.500 que me había comprado y al que le acababa de hacer la bicapa. ¡Me puse a llorar!

- ¿Cuál fue el gol que más gritaste?
- El más lindo que recuerdo es el más feo de la historia: (Martín) Andrizzi, que se cae tres veces antes de definir, por la Sudamericana (su tanto le valió el título a Arsenal, ante el América de México). Es el que más grité, con el que lloré. El de Diego a los ingleses lo saco, por todo lo que significa. Pero ese gol de Andrizzi lo recuerdo muchísimo.

- ¿Qué te parece la literatura deportiva?
- Está buena. Me gustan Roberto Fontanarrosa, Eduardo Sacheri y Horacio Convertini. El Refuerzo es un librazo.

- ¿El fútbol es tu deporte preferido?
- El fútbol y el boxeo. Aparte relaciono la vida con el fútbol. Nosotros, de pibes, jugábamos cada pelota a muerte, en la vereda, con los raspones, nos jugábamos todo. Si en el fútbol no te jugás la vida por una pelota… Mirá a Tevez, por ejemplo, que deja todo y putea cuando lo sacan. O un Palermo, como contra Perú… esos jugadores trascienden el club en el que juegan.

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