Seis años
Son las seis de la tarde del lunes 19 de marzo. Desde hace un par de horas el cielo anuncia que se caerá en pedazos, casi como lo había anticipado el Servicio Meteorológico esta mañana. Estoy en un piso 12 de Buenos Aires, escribiendo una entrevista contra reloj. Siempre termino apurado por los cierres. Pero esta vez un par de palabras, que en realidad son sentimientos, se mueven adentro mío. No quieren salir para la nota que tengo que entregar, sino que pululan, molestan, inquietan, recuerdan, melancolizan. No hay nada peor que una tarde de lluvia para dejarse ganar por la melancolía.