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Mostrando las entradas etiquetadas como Guillermo Saccomanno

MI PAPÁ Y EL FÚTBOL

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A veces todavía me cuesta asegurar que la fecha exacta en la que murió mi papá fue el 14 de abril de 1998. A veces creo que fue el 15 y otras veces, el 16. El traspié dura unos instantes y acomodo: el martes de su muerte yo estaba lejos, en Mendoza. El miércoles 15 viajaba de regreso en un vuelo en el que de suerte conseguí lugar (en el taxi que me llevó de Aeroparque al Hospital Durán escuché, en total silencio, el amistoso del seleccionado con Israel). En unos meses se iba a jugar el Mundial de Francia. Y el jueves 16 despedí a mi papá en el cementerio de Flores. Le dejé sobre el cajón una camiseta de Independiente. El fútbol, o Independiente, fueron nuestro puente. Hay un detalle que recuerdo siempre: la tarde del domingo en que me enteré de su enfermedad Independiente perdió con San Lorenzo. Y la noche posterior a su muerte, Independiente le ganó a San Lorenzo. El fútbol nos cerraba ese círculo. Pero hubo un círculo que cerré dos años después, cuando me fui...

AMOR INVERTIDO: CORRESPONDENCIA SEXUAL

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Fernanda García Lao y Guillermo Saccomanno acaban de publicar Amor invertido, novela escrita a cuatro manos que presentarán este fin de semana en el Festival de la Palabra de Alta Gracia. “Es una novela de coger”, resume ella. La entrevista fue publicada en La Voz del Interior y puede leerse acá .

GUILLERMO SACCOMANNO: “LA ESCRITURA ES EL OFICIO SUBVERSIVO POR EXCELENCIA”

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Guillermo Saccomanno acaba de publicar Terrible accidente del alma, un libro que respira sexo, soledad y violencia en una sociedad casi apocalíptica. “Es lo mismo que se ve en la televisión”, le cuenta el escritor a Ciudad X durante la entrevista en su departamento del barrio porteño de Retiro. Acá, la entrevista como se publicó en La Voz del Interior .

Padres

Alguien escribió alguna vez que la dignidad de cada persona son sus recuerdos y, gracias a Dios o a quien sea, los recuerdos que tengo de mi padre son muy dignos. Fue la primera persona que me llevó a una cancha de fútbol, quien me hizo sentir que la alegría podía tener forma de pelota y el que me abrazó en cientos de gritos de gol haciéndome entender que esos son momentos impagables o sublimes que puede tener alguien: el abrazo, dos tipos unidos por una misma pasión, un grande y un chico, un color. Un padre.